Los padres, pilares básicos en la Escuela

Cuando decidí empezar una nueva etapa dentro del fútbol convirtiéndome en monitor de fútbol base fueron muchas las voces que me alertaron de que el mayor de los problemas con los que un monitor se puede encontrar es el comportamiento de los padres.

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Mas allá del día de hoy, poder decir que esas voces estaban equivocadas si puedo asegurar que los padres sois el pilar más fuerte junto con vuestros hijos que tiene cualquier escuela de fútbol.

Y siendo muy consciente de ello la Escuela de Fútbol Samper tiene previsto que el trabajo de formación del jugador sea un triangulo formado SIEMPRE por monitores, padres y dirección de la escuela. Siendo la comunicación entre los tres vértices la clave para conseguir el objetivo que todos tenemos en común, la formación del jugador.

Participación.

La escuela coordinará varias actividades a lo largo de la temporada en las que todos participemos; monitores, padres y dirección. Comprometiéndose para buscar las fechas que mas nos convengan a todos(próxima a navidades, semana blanca, verano...) y proporcionando los materiales necesarios.

Niños

Aún así la Escuela quiere dar un paso mas y haceros participes a los padres de la formación de vuestro hijo como jugador.
Para ello la escuela os proporcionará documentación aportada por pedagogos especializados en campos deportivos sobre el comportamiento que como padres debemos tener durante el proceso de formación del jugador.

Para vuestra información

Os dejo un avance de la información que recibiréis "los padres también juegan" al entrar a formar parte de la Escuela. Un articulo de la psicóloga deportiva Montse Vallejo que merece la pena que todos leamos:

Uno de los comentario que más escucho a los padres de los deportistas con los que trabajo, es el siguiente: "si yo veo que mi hijo está bien y no pierde el control durante el partido, yo estoy tranquilo y disfruto", es normal que suceda esto, las emociones se contagian rápidamente, y más aún si se está tan implicado emocionalmente, como lo están los padres, ellos saben, que lo ocurre durante el partido afecta mucho a sus hijos y como es lógico no les gusta verles sufrir o pasarlo mal, aunque comprendan que forma parte de su formación.

Ahora bien, lo que muchos padres ignoran, es que esto mismo es lo que sienten sus propios hijos, ellos comentan: "cuando mejor juego es cuando veo a mis padres tranquilos, contentos, animándome, disfrutando del partido con otros padres". Por lo tanto, es muy importante que si queremos que nuestros hijos estén bien, seamos capaces de tener el mismo "autocontrol" que nos gusta ver en ellos, preparándonos para "sufrir y pasar nervios", para así poder evitar perder el control y comportarnos incorrectamente.

No podemos olvidar que nuestros hijos están pendientes de lo que hacemos y decimos en cada momento, nada pasa desapercibido a sus ojos, somos las personas que más les importan y a las que más quieren, por ello, tenemos la responsabilidad de ser un ejemplo de deportividad y autocontrol para ellos, siendo ante todo coherentes.

Si somos capaces de mostrarnos respetuosos con los rivales, el árbitro, los compañeros y, por supuesto, el entrenador incluso, o especialmente, en los momentos más adversos del partido, en los que podemos sentirnos ofendidos o en desacuerdo con sus actuaciones o decisiones, lograremos ser un ejemplo a seguir y el modelo más potente que podemos ofrecer a nuestros hijos. No hay nada que cale tan hondo en los jugadores jóvenes como ver actuar con coherencia a los adultos que son su referencia.

Nuestra forma de comportarnos en las situaciones difíciles, complicadas o desafiantes, quedará grabada en la mente de nuestros hijos, favoreciendo a que aprendan también ellos a reaccionar correctamente cuando se les presten ocasiones parecidas, dentro y fuera del terreno de juego. Si además, les mostramos nuestro reconocimiento, estaremos reforzando estas conductas de forma natural que cuando vemos jugar a nuestros hijos, experimentemos emociones intensas, es importante que estemos preparados.

Para lograrlo, debemos dedicar un tiempo a repasar las situaciones que más nos han afectado, como hemos reaccionado y lo que nos ha resultado más útil, reflexionando sobre que podemos seguir haciendo o poner en práctica en los próximos partidos, para controlarlos y no actuar impulsivamente. Si llevamos preparadas unas estrategias de autocontrol podremos controlar rápidamente los imprevistos y no nos pillarán por sorpresa, y podremos actuar con tranquilidad y coherencia, disfrutando del partido.

Fuente: eldondelgol.com/psicologia-y-deporte-los-padres-tambien-juegan